Uno de los primeros desafíos que nos encontramos cuando nos acercamos a la Alquímia, son los 3 principios llamados: Azufre, Mercurio y Sal.
Estos nombres no se refieren a los elementos químicos que conocemos comúnmente, sino que son nombres que, por analogía a estos elementos, consideraron apropiados para referirse a estos principios metafísicos.
La Alquimia, tiene sus propios términos adaptados a sus propias necesidades y relacionados con su forma de operar. Esto es muy común en las distintas filosofías u órdenes. La Masonería, por ejemplo, como gremio de constructores, tiene su propia terminología simbólica basada en la albañilería y la Alquimia basada en el trabajo de laboratorio y los procesos naturales.
Es muy importante comprender que significan estos principios, ya que a menudo, se relacionan con las sustancias que lo portan y esto nos impide ver más allá de las formas. Así, con este objetivo, evitaremos las referencias que se acostumbran y que podemos encontrar en abundancia en los tratados Alquímicos, para usar nombres y conceptos a los que hoy estamos más acostumbrados y nos serán de mayor provecho para comprender su significado.
El Mercurio Alquímico
Cuando pensemos en el Mercurio, no pensemos en una sustancia, sino en un principio no manifestado, en algo espiritual y no material.
Si nos apoyamos en el reino vegetal, se acostumbra a pensar que el Mercurio es el alcohol etílico que se extrae a través de la fermentación de la planta, pero esto no es exactamente así. Pensemos que el alcohol etílico, es la sustancia física que atrae y conserva en su interior el principio no físico del Mercurio, y que nos permite trabajar en el laboratorio con él.
Para entender mejor esto, nos apoyaremos de uno de los mejores y mas claros tratados sobre Alquimia, la llamada “Cadena de oro de Homero” en el encontramos: “Al principio de los tiempos, Dios engendró el verbo, que se manifestó como un vapor, una niebla o un humo en el que imprimó su virtud, es decir, un espíritu de fuerza y potencia. Este vapor se condensó en un agua, que los filósofos llamaron universal, caótica o simplemente caos. Esta agua, es la materia primera de todas las cosas… Esta agua es doble, por un lado, tenemos el agua visible y palpable, y por otro lado el espíritu invisible que le es inherente. El agua sin espíritu no tendría fuerza y el espíritu sin agua no tendría acción, porque es preciso necesariamente que haya un cuerpo para operar las cosas corporales…”
Ahora entendamos que es este principio. El Mercurio, es la Madre, la Matriz, el elemento pasivo y receptivo. Es la materia Virgen que está esperando una impresión que la defina. Si queremos una imagen, es la virgen María, pura, que recibió la impresión del espíritu santo (azufre) para engendrar al niño Jesús (sal). El Mercurio es también el elemento que asegura la unión entre el Azufre y la Sal.
Con lo dicho, es suficiente para comprender este principio a grandes rasgos. Al operador aún se le presentarán algunas dudas, pero estas se le irán resolviendo si comprende bien el principio y aprende a discernirlo en cada situación, pues está el Mercurio Universal y el particular. El corporizado y el no corporizado… El principio es el mismo, pero puede encontrarlo de diferentes formas según el caso.
El Azufre Alquímico
El Azufre, es otro principio espiritual que para trabajar con él, necesitaremos que esté corporizado. En el Reino Vegetal se corporiza con el aceite esencial de la planta.
Decíamos que el Mercurio estaba en el alcohol. En todo el Reino Vegetal, escojamos la planta que escojamos su fermentación siempre nos da el mismo alcohol, ya que como decíamos es la base pura, virgen, que está esperado la impresión, la información que la defina. Pues bien, esta impresión es el Azufre.
En el Azufre encontramos el olor, color, la terapéutica y las características de cada planta en particular. Si cogemos dos plantas distintas, el Mercurio será el mismo, pero el Azufre será distinto.
El Azufre es el Padre. Si el Mercurio es el óvulo, el Azufre es el espermatozoide. A esta unión se le ha llamado “las bodas alquímicas” la unión de los opuestos. El padre fecunda a la madre, ¿Y que obtenemos? El hijo, la Sal.
La Sal Alquímica
Con la Sal, ya no hablaremos de un principio espiritual como tal, mas bien es la consecuencia de la unión del Mercurio y el Azufre. Es como el soporte físico que fija los principios que le preceden. La Sal preserva y previene de la corrupción.
Si nos auxiliamos ahora del Reino Mineral. Los alquimistas decían que el hierro es un oro inmaduro; ¿porqué decían esto? Pues toda materia que “nace” independientemente del reino en el que se haya especializado, comenzará su evolución hasta su máxima perfección. Pero que si en el transcurso de esta evolución encuentra inconvenientes, esta evolución puede detenerse y en vez de producir oro, producirá cualquiera de los metales intermedios, dependiendo de donde se detuvo esta evolución.
