Comenzamos con la primera operación dentro de la fase “Solve” (Disolver). Se realizan 3 operaciones solve; donde separamos el principio Azufre, después el Mercurio y por último la Sal. Es importante mencionar, que no siempre necesitaremos extraer el Azufre y el Mercurio por separado, pero en el marco de esta introducción, haremos la extracción por separado de cada principio, para que el estudiante obtenga las indicaciones oportunas y pueda comenzar a experimentar.
El Menstruo
Existe un menstruo para cada principio; esto es, una sustancia que permite extraer (o diluir en sí mismo) el principio deseado de la planta. Para el Azufre el menstruo es agua.
Pero no estamos haciendo química, en alquimia se trabaja con los espíritus, así que necesitamos un “agua viva”, por lo tanto, no podemos usar el agua del grifo, ni embotellada, tampoco un agua destilada de la tienda, ni si quiera el agua purificada de los laboratorios actuales.
Si recordamos las indicaciones de la tabla esmeralda:
El Sol es su padre,
la Luna es su madre,
el viento la llevó en su vientre,
la tierra es su nodriza.
Sin entrar en consideraciones que excederían el marco de esta presentación, diremos que existe un espíritu producido por el Sol y la Luna, que es recogido por la humedad del aire (el agua es un elemento especialmente receptivo) que podemos recoger tanto en la lluvia como en el rocío de la mañana; y es esta agua/espíritu la que podremos usar como menstruo para el Azufre.
Extracción del Azufre
Actualmente, la extracción del Azufre se hace por medio de la destilación por arrastre de vapor. Como vemos seguimos usando su menstruo, aunque en estado gaseoso. Pero, no creo aportar nada nuevo explicando como se realizar esta extracción, ya que se puede encontrar fácilmente en la basta literatura tanto de la alquimia como de la química. Por lo tanto, me gustaría mostrar un método más antiguo y menos conocido, además tiene la ventaja de poder hacerse sin necesidad de un destilador por arrastre, ni ningún tipo de material especializado. Este método puede hacerse con las cosas que tenemos en nuestra cocina.
Para aportar la mayor claridad, aportaré material fotográfico de mis propios trabajos.
Como vemos, para estas operaciones, la planta que escogí fue la Camomila o manzanilla.
La primera operación será realizar una maceración de la planta (flores, hojas, tallos y raíces) en agua de lluvia; idealmente, que haya sido recogida durante una tormenta de primavera.

Durante la maceración, el agua/espíritu, irá extrayendo el azufre contenido en la planta, y poco a poco el menstruo irá atrayendo no solo las características físicas de la planta como el sabor, su olor, su terapéutica, etc. Sino también, el espíritu Azufre de la planta.
Una vez, completada la extracción del Azufre, por medio de su menstruo, procederemos a la filtración por medio de un lienzo fino.

Una vez filtrado, habremos obtenido 2 elementos; por un lado, tenemos el agua que contiene el Azufre de la planta y por otro, la planta restante. Los restos de la planta, no la tiraremos, pues aún conserva su Mercurio y su Sal. Que serán las siguientes operaciones que realizaremos, cuando terminemos con el Azufre.

Ahora tenemos el Azufre con su menstruo, pero tenemos demasiada agua y el Azufre muy diluido. Por lo tanto, tendremos que separar el agua del Azufre por medio de la evaporación. Recordemos que el Azufre es un espíritu, una sustancia sutil, por lo tanto, no podemos ir a la cocina y poner la mezcla a hervir.
En alquimia siempre hemos de observar cómo opera la naturaleza.
Lo ideal, es evaporar a través de un calor dulce y a través del horno Natural. Dicho más claramente, se dejaría evaporar por acción del Sol. Una forma interesante sería comenzar concentrando los rayos del Sol por medio de una lupa, hacia el interior de una retorta abierta para reducir la mayor parte y después dejar que el Sol directo y sin concentrar termine el trabajo; Pero no siempre disponemos de los materiales y del tiempo, así que en esta ocasión pasaremos el espíritu a una olla y lo calentaremos en el fuego de un hornillo.

Esta operación la haremos con paciencia. Calentaremos a fuego bajo, solo buscamos acelerar la evaporación, pero nos guardaremos mucho de calentar demasiado, pues el espíritu acabaría escapando.
Seguiremos calentando hasta reducir la gran parte del agua, y cuando veamos que ya falta poco, la sacaremos del fuego y el resto se realizará dejándolo a merced de los rayos del Sol.

Lo dejaremos evaporar, hasta que alcance la consistencia de una melaza.

Sabremos que hemos llegado al punto correcto de evaporación, cuando llegue al “punto de escritura” en su superficie.
Una vez alcanzado, lo guardaremos en un recipiente adecuado y daremos por finalizada la extracción del Azufre.

Como podéis observar, la sustancia resultante, no es un aceite. Si realizamos la extracción a través de una destilación al vapor, obtenemos el aceite esencial. En este caso hemos obtenido una melaza, pero tanto en el caso de aceite, como en el presente de la melaza, tenemos por igual el Azufre de la planta. Es por esto, que en la entrada anterior dije que es importante no confundir el Principio Azufre con la sustancia física que la corporiza.
