En precedentes entradas de este blog, hemos explicado de forma detallada y con soporte fotográfico como extraer el Mercurio y el Azufre en el Reino Vegetal, solo nos resta explicar la extracción de la Sal, para completar todas las operaciones de la fase Solve en alquimia vegetal.
¿Qué es la Sal?
La Sal se asocia al cuerpo de la planta. Es el mediador entre el Mercurio y el Azufre, sin ella no se unirían para producir un ser. No es un principio metafísico como son el Azufre y el Mercurio, sino la coagulación física de estos dos. En las bodas alquímicas, la Sal estaría representada simbólicamente por el sacerdote que crea esta unión. La Sal es el cuerpo de la Piedra Filosofal.
La Sal debe extraerse después de extraer el Azufre y el Mercurio, sino estos se perderían y solo tendríamos la Sal, por lo tanto, es la última de las operaciones Solve.
Extracción de la Sal.
Después de extraer el Azufre y el Mercurio, como ya hemos explicado, nos queda la parte física de la planta, el cuerpo inerte, donde se esconde nuestra Sal.
Para extraer la Sal hemos de purificar la planta a través del fuego y del agua.
- Purificación por el fuego:
- Calcinación.
- Incineración.
- Purificación por el agua:
- Dilución.
- Extracción.
Así extraeremos nuestra preciada Sal. Es un procedimiento más laborioso que los anteriores, pero imprescindible para nuestras operaciones alquímicas.
MATERIALES NECESARIOS
- El resto de la planta con la que estamos trabajando.
- Una olla.
- Fuego. (Puede ser desde un camping gas, hasta un fuego a tierra)
- Agua de lluvia destilada.
- Un Tarro de cristal.
- Un embudo.
- Un poco de algodón.
Proceso de extracción
En este caso, estaba realizando un Elixir, después de macerar la planta del espíritu del vino, para extraer de forma conjunta el Mercurio y el Azufre, pues para un elixir no es necesario extraer estos principios por separado.
Se realiza una filtración a través de un lienzo fino, de forma que obtenemos por un lado la tintura con los dos principios y por otro lado el resto de planta, que es lo que usaremos para la extracción de la Sal.

Purificación por el fuego
Pondremos todos los restos de la planta en una olla y la pondremos al fuego.
Si venimos de una maceración alcohólica, la planta aún tiene alcohol, así que una vez que comience a humear, la prenderemos para agilizar la calcinación:

Iremos removiendo, para que se vaya quemando todo de forma uniforme. Dependiendo de la planta y las condiciones el proceso puede variar, pero básicamente podremos esperar, que el flambeado siga hasta que el alcohol se agote, pero aún tendrá humedad. Hay que tener paciencia hasta que toda la humedad desaparezca removiendo constantemente. En este momento empezará a humear de forma muy intensa y volverá a hacer llama, esta llama será mucho más intensa que la de flambeado, TENGAMOS CUIDADO. Hemos de hacerlo en el exterior.

Continuaremos removiendo hasta convertirlo en cenizas de color grisáceas. Si la materia con la que trabajamos es muy resinosa puede formar como una especie de coágulos, si es el caso, los machacaremos y procederemos a la Incineración.

En esta última parte de incineración, seguiremos calentado, pero con la tapa puesta, pues no queremos que se escape la parte más volátil de nuestra Sal. No destaparemos ni para remover, pues ya no es necesario.

Una vez terminado, sin quitar la tapa dejaremos que se enfríe de forma natural.
Hemos terminado la purificación por fuego.
Purificación por el Agua
Ahora hay una consideración muy importante, hemos de tener agua de lluvia destilada. Con el agua de lluvia tenemos el espíritu y al destilada le eliminamos posibles contaminantes como la polución ambiental y nos aseguramos de que no tiene minerales de esta forma conseguimos un agua virgen ávida de absorber minerales. En nuestro caso, de absorber la Sal.
En un tarro de cristal diluiremos nuestras cenizas con el agua de lluvia destilada y la dejaremos reposar unos momentos.

El agua atraerá a su interior nuestra Sal, pero no se unirá con los restos de la ceniza que no nos interesa.
Una vez las hemos mezclado y ha reposado, la filtraremos poniendo un poco de algodón en nuestro embudo y permitiendo que nos caiga en un tarro de cristal.

En la siguiente imagen podemos ver el resultado de la filtración. Nuestra Sal esta en el interior del agua obtenida.

Para obtener nuestra Sal, solo nos falta evaporar el agua, para ello, la pondremos al fuego, para permitir que se vaya evaporando lentamente, hasta que la Sal se libere.

Solo nos queda rascar nuestra Sal, que ya ha sido extraída y purificada. Podremos observar el blanco puro propio de la Sal.

La guardaremos para nuestros siguientes trabajos.
