El espíritu del vino es el menstruo mas conocido y más utilizado en alquímia vegetal. Se obtiene destilando el vino. Podemos conseguir este menstruo destilando cualquier bebida alcohólica, pero tradicionalmente se obtenía a través del vino, ya que este tiene importantes connotaciones dentro de la tradición occidental.

En el cristianismo representa la sangre de cristo, representando la relación entre Dios y su pueblo, así como la fecundidad espiritual. En el antiguo testamento, Israel es frecuentemente comparado con una vid plantada por Dios.

En la Edad Media era la bebida más consumida en toda la cuenca mediterránea. Era una bebida relacionada con la nobleza y se estima que se consumía una media de litro por persona, por lo tanto, había también mucha disponibilidad.

Como muchos de vosotros ya habréis entendido. El espíritu del vino, no es otra cosa que el mercurio de la planta, que como sabemos es universal para todo el Rieno Vegetal. Lo que hacemos al destilar el espíritu del vino es un atajo, para conseguir este mercurio.

De forma tradicional, para extraer el mercurio de la planta debemos hacer una fermentación y después destilar para separar el etanol, pero de esta forma nos ahorramos la fermentación, y como en esta ocasión no estamos buscando extraer el Mercurio de la planta con la que trabajamos, sino que estamos buscando un menstruo, es la mejor forma de proceder.

Una vez obtenido el menstruo, nos servirá para extraer el mercurio de la planta con la que trabajamos sin necesidad de fermentar.

Ahora sí, veamos cómo se obtiene el espíritu del vino.

Materiales necesarios

  • 15 litros de vino. (dependerá de la capacidad de nuestro destilador)
  • Alambique (También se puede usar un destilador químico, pero suelen ser de poca capacidad y los que superan los 5 litros son muy caros).
  • Cubo de agua y hielo.
  • Bomba de agua de acuario.
  • Alcoholímetro.
  • Botellas.

Procedimiento

Primero realizaremos una destilación previa de limpieza. Esto es necesario si el alambique es nuevo o si hace tiempo que no lo usamos. Para ello realizaremos una primera destilación con agua y vinagre al 20%, así lo limpiaremos de impurezas.

Limpiando el alambique

Para que no se escape el vapor por las partes ajustables del alambique haremos una masa hecha con agua y harina, una vez seca hará que el alambique sea estanco y cuando terminemos lo podremos quitar y limpiar facilmente.

Masilla de harina

En esta destilación previa podremos observar las impurezas que expulsa.

Limpieza de impurezas.

Antes de continuar recordemos brevemente lo que estamos haciendo. En el vino tenemos principalmente tres cosas, una es el alcohol que suele tener unos 13 grados, esto es, que un 13% del vino es alcohol. También tenemos agua y el residuo sólido. Cuando hacemos una destilación lo que buscamos es separar líquidos gracias que tienen distintos puntos de evaporación. Cómo sabemos el agua hierve a 100 grados mientras que el alcohol hierve a 78 grados. Por lo tanto, necesitaremos de un termómetro para controlar la temperatura sobre los 78 grados, así el alcohol se convertirá en vapor, pero no el agua. Este vapor pasará por el serpentín que mantendremos frío por medio de agua circulante para que el vapor condense de forma que nos destile solo alcohol en el vaso de extracción.

Funcionamiento del alambique.

Una vez limpio el alambique, procedemos a llenar la caldera con nuestro vino, el termómetro estará en la cabeza del alambique, pues queremos saber la temperatura de vapor.

En el vaso del refrigerante, donde está el agua para enfriar en serpentín, que es donde el vapor se volverá a hacerse líquido, necesitamos agua fría continua. En el siguiente montaje solucionamos este problema con un circuito cerrado de agua, usando una bomba de agua para acuario, de forma que en el cubo rojo está lleno de agua y le voy echando hielo a medida que se va derritiendo. La bomba de agua hace que el agua del tanque con hielo circule de forma continua por el vaso refrigerante, de esta forma me aseguro de que el agua siempre está fría. Si no hacemos circular continuamente agua fría, perderemos espíritu del vino en forma de vapor. Lo cual no nos interesa.

Montaje de destilación.

NOTA: Las operaciones alquímicas, son de doble sentido. El objetivo no es realizar el montaje e ignorar el proceso. Toda alquimia de laboratorio sigue el lema: Ora et Labora.

No entraremos ahora en los trabajos espirituales, pues esto se realiza en el marco del trabajo de una Orden. Bastará comentar que el operador se hace uno con la materia con la que trabaja. La materia pasa por unos trabajos de disolución, purificación y unión. El operador pasa por las mismas pruebas. No solo trabajamos con la materia, trabajamos con nosotros mismos.

Procuraremos no tener prisa, es mejor ir despacio. Si intentamos subir la temperatura para agilizar el proceso pasarán 2 cosas; perderemos espíritu por no dar tiempo a condensarse en el serpentín, y la extracción será menos pura, pues las moléculas de alcohol y agua son muy afines y el espíritu resultante tendrá menos graduación.

Controlaremos la temperatura.

Una vez se alcanza la temperatura y comienza a destilar, tendremos que desechar las primeras gotas, pues lo primero que destila es el alcohol metílico que es toxico. Cuando la temperatura se estabilice a 80 grados, desecharemos lo destilado y ahora si obtendremos el espíritu del vino. Llegado a este punto, ya podríamos bajar la temperatura si lo deseamos, pues el alcohol metílico ya se ha eliminado.

Espíritu del vino.

La destilación continúa hasta que deja de salir sin cambio en la temperatura. Hemos de tener cuidado de que una vez extraido el espíritu del vino, no nos suba la temperatura y comience a salir agua, por ello estaremos atentos y prestos a terminar cuando el proceso haya concluido.

Una vez terminado, comprobaremos el resultado de nuestra destilación.

Hemos obtenido el espíritu del vino y también un mosto, que es lo que queda en el tanque del alambique. Usaremos el alcoholímetro para ver los niveles de alcohol.

Primero mediremos la pureza de nuestro espíritu:

Obtenemos una graducación cercana al 70º

Con esta graducación ya es suficiente para todas las operaciones que necesitemos cuando estamos aprendiendo. Hay que escuelas que piensan que hay que intentar llegar a una pureza del 100%. La práctica demuestra que no es tan importante, ya que buscamos el principio y no la sustancia. Aún así, nunca usaría un espíritu con una graducación del 50% o inferior. Para aumentar la pureza, solo hay que volver a destilar el espiritu resultante. Tradicionalmente se destila 7 veces. Presonalmente considero que el mayor provecho de estas operaciones reside más en lo que ocurre cuando se realizan los cambio de estados y los procesos por los que pasa en operador, que no el buscar el 100% de pureza, que por otro lado tampoco lo despreciaremos, pero si solo importase la pureza, se podría comprar el alcohol al 100% y no es el caso.

Ahora mediremos el alcohol que ha quedado en el mosto:

Mosto sin alcohol.

Como vemos, no hay alcohol en el mosto, por lo tanto hemos conseguido extraer todo el espíritu del vino.

Solo nos queda embotellar nuestro espíritu del vino, para poder usarlo en nuestras operaciones de alquímia vegetal.

Espíritu del vino.

Resumen

  • Todo el proceso duró unas 5 horas, de las cuales 3 fueron la destilación.
  • Se utilizaron 15 litros de vino y obtuve 1,9 litros de espíritu del vino.
  • La pureza en una sola destilación superó los 65 grados de alcohol.